De Historia, marcas y Destino.

Un@ vive y cree, al sentir la marca ardiendo en el alma, que eso que te pasó es “La Historia”.

De joven pasa, en la niñez, también siendo madur@. “La Historia” toma peso porque un@ la cuenta, o la calla pero la piensa, y un@ cree que en ella, en su trascendencia. Desde la marca inicia la marcha, como punto cero del kilometraje, y eso es bueno porque hace falta siempre un punto desde dónde partir. ¿Partir, a dónde? ¿ a qué? A veces un@ cree que sigue la trama de “La Historia”, y se la cuenta de nuevo, la adorna, la remarca a cada paso para tomar un sentido, es decir, un camino, armarse una ruta, un destino. Porque tiene que haber un Destino, un@ dice: Las cosas pasan por algo, esto no puede ser azar, esto no puede simplemente terminar así, tiene que haber más. Y con esa fe avanza contra lo desconocido o a favor, pero siempre en lo desconocido, porque al final de cuentas un@ no conoce su vida, no puede conocer algo que está vi-viendo, por la simple razón que la vista no abarca mucho por muy buena que sea y, a veces, el paisaje por donde un@ camina es abrumador, ya sea por su belleza o por su desolación; y ahí de nuevo, en lo desconocido y en la oscuridad, o en lo luminoso, un@ tiene que contarse, o cantarse, “La Historia”. Pero pasa que “La Historia” va perdiendo peso y consistencia, se desvanece, la imagen se desdibuja y, con desesperación, un@ busca la evidencia de la marca en su piel, en sus huecos, en las cicatrices, en cualquier lugar donde se pueda hallar un rastro. Quizá sea el momento de mayor fe, no por certeza sino por el miedo a la pérdida. Perderse una vez iniciado el viaje es terrorífico, pero la verdad es que cualquier viaje significa perderse. No existe el ex-hilio sin pérdida y todo viaje es un ex-hilio, no importa que no lo sientas, si saliste de un lugar para ir a otro estás perdid@. Por eso un@ se repite “La Historia”, y la predica y la jura y la grita, porque ya no quedan de ella más que palabras, y si un@ no la dice esas palabras no harán su magia y no quedará más que esa sensación de vacío, de infinito, de planicie en donde nada sirve de morada.

Y entonces sucede el milagro: otra marca, otra Historia, y por grande que sea el duelo por la primera termina dispersándose con la belleza de un diente de león, o con el dolor de las cenizas después de una pira funeraria. La segunda historia ahora es “La Historia”, el nuevo rumbo para el destino y eso está bien porque un@ no puede quedarse dando vueltas en el mismo camino por siempre, hay que avanzar, pero lo que haz de saber es que viene una tercera Historia y una sexta, una décima y si tienes suerte hasta septuaginta. Porque de pronto tu cuerpo, tu mapa, está tan lleno de marcas, de rutas, de signos, que te das cuenta que no sirven para guiarte, sino para no morirte, para seguir andando y no darte por vencid@. “La Historia” así con letras mayúsculas nadie la sabe, porque no somos sino una minúscula marca en el gran mapa del Destino. O no, quizá sólo somos caminantes que cantan en la noche para darse valor, mientras el caos nos ve tejer con nuestra sangre una entrañable historia, un hermoso cuento.

Por eso algun@s somos tan cínic@s, porque tenemos el cuerpo tatuado de historias y dolor, porque nos hemos vuelto un mapa divertido pero confuso, porque ante el absurdo sólo nos queda contarnos “La Historia” en turno y creer en ella mientras nos dure la Fe. Por eso también algun@s creemos tanto, porque sin fe no se puede caminar, porque la fe da valor y se la da valor a lo que no lo tiene, porque sin fe el dolor sólo es dolor y no carácter, porque sin fe la alegría cansa y emborracha, porque sin fe nos quedamos quietos hasta que las montañas nos entierren.

Este no es un escrito feliz, es un escrito sobre el destino y el camino, sobre la vida y la cicatrices que se vuelven señalamiento, sobre las historias que devienen canon, novelas, cuentos; que sirven tanto para guiar una nación o darle identidad a un niño, que sirven también para volver a una mujer loca o santa o guerrera. Porque la historia no es más que eso que nos pasa cuando queremos creer que algo vale la pena vivir.

It´ s kind of a funny story o la inminente necesidad de un break

Esta pandemia, a los que tenemos el privilegio dudoso de quedarnos en casa, nos ha dado la oportunidad de revisitar series favoritas, disfrutar películas viejas, y de encontrarnos con otras, que aunque no son nuevas, nunca les habíamos dado la oportunidad.

It´s kind of funny story es una película del 2010, varias veces había escuchado buenos comentarios sobre ella, pero por una razón u otra no la había visto -ni tenido realmente ganas de ver-. Ayer tuve chance y resultó muy bueno para mí.

Me gustó mucho “la normalización” con que la película presenta estados mentales no saludables. Es cierto, hay un par de personajes que encajan en el clisé del “loco”, pero la mayoría de ellos lucen, se comportan, de una manera bastante normal. A diferencia de otras películas que tratan el mismo tema -como por ejemplo “Inocencia interrumpida”- el protagonista -Keir Gilchrist, de Atypical- sufre una depresión y pensamientos suicidas constantes “sin razón aparente”, -me gustó mucho eso, porque a veces parece que si tus padres no son terribles, o no tuviste un trauma demoledor en tu pasado, o si tienes amigos y una vida normal, eres un depresivo farsante-, mostrar que la depresión no necesita razones aparentemente “válidas” para manifestarse es uno de los mayores logros, a mi parecer, de esta cinta.

El personaje que hace magistralmente Zach Galifianakis -The Hangover- me parece entrañable. Un hombre de cuarentaytantos, con la mirada más triste que he visto últimamente, percibiéndose incapaz de ser un ejemplo para su pequeña hija pero amándola irremediablemente, buscando espacios para respirar, encontrando maneras inortodoxas para que otros no se rindan, no se venzan en esta pelea ya comprada que se llama vida. Un@ no termina de entender como una persona tan “cool” está en ese lugar, pero si piensa un poco, si es honest@ un@ con un@ mismo, entiende perfectamente como alguien tan “cool” no puede dejar de entrar en ese lugar: los planes fallan, la vida falla, el alma a veces no alcanza, y entonces se quiere -no queriendolo del todo- saltar al vacío, una y otra y otra y otra vez.

Lo que me hizo más sentido fue la necesidad de lugares así, así como “Norte 3”. Los hospitales psiquiátricos, loqueros, manicomios, no parecen ningún lugar deseable, nunca lo han sido, y definitivamente no creo que lo sean jamás. Este asunto de excluir y poner tras las rejas todo lo no normativo no me parece, ni creo que sea justo, amable, recomendable, etc. Pero, al menos en la película, “Norte 3” es un espacio muy amable, un lugar donde puedes descansar, ser atendido de tu aflicción mental, ser escuchado, -medicado también y eso no me late tampoco-, y verte con otros que se sienten muy similar a ti, sin ser juzgado, sino más bien percibido como uno más que necesita un break. Por eso Bobby -Zach Galifianakis- dice que va ahí de vacaciones. Y es que sí, así deberían ser las vacaciones, sólo que por lo regular se va de vacaciones con la familia y/o amigos, y a veces, la mayoría de las veces, son esas personas ampliamente amadas las “responsables” de la depresión, la angustia, las autoagresiones, y demás, no porque sean tóxicas -cómo odio esa palabrita en este contexto-, problemáticos, malvados, -a veces sí-, sino por algo tan común como es el hacerse expectativas de las personas que uno ama, como dejarlas caer sobre sus hombros. Claro que hay otras razones, infinidad de ellas, y sí, debería de haber en el mundo lugares en donde tomarse un tiempo fuera, donde ir y decir como Craig -el protagonista- necesito ayuda, necesito una pausa, necesito parar un poco para no terminar haciendo un alto definitivo.

Al final de cuentas lo que la película deja muy claro es que cualquiera, en algún momento puede hacer corto circuito, puede necesitar no salir de la cama, o cortarse la piel para que algo se salga. Cualquiera puede un día tener una historia así, casi chistosa, para contar.

A veces…

A veces la tristeza se confunde con el deseo

a veces el cariño con la urgencia

y la soledad se disfraza de premura

A veces la nostalgia se parece tanto a la presencia

y la amargura se endulza por segundos con lujuria

el tiempo, ese capricho, se dobla y permite traspasar las manos

las pieles, las ganas, de una década a otra,

de un sentimiento a otro

y parece real

tan real

que dudar

detenerse

pensar

se sienten del orden de la blasfemia

 

Ante lo sagrado del amor muerto

disfrazado de agonizante

solo nos resta adorar.

 

 

SanZanjar

Hace unos minutos terminé de ver -otra vez- “Buscando a Dory”, tomando un descanso de la ahora película favorita de mi hija “Jojo Rabbit”. A veces me es muy frustrante cuando alguien no logra ver lo que yo veo. Cuando vi “Buscando a Dory” salí con el corazón apaleado. Por eso escribí este post. Me sorprendió después cuando las críticas de la gente no le resultaron favorables, cuando decían que la película era una apología del apego y cosas parecidas.

¿Cómo no pudieron darse cuenta del drama de perder a un hijo con discapacidad? ¿De la angustia y de la alegría de ver cómo logra volverse independiente? ¿Cómo?

A veces me pasa cuando algo me conmueve mucho, quisiera que a los demás les doliera de la misma manera, que su mundo se sacudiera como se sacudió el mio. Cuando llegué a Puebla tenía poco de haber sucedido lo de los granadazos en el grito de Morelia. Me sorprendió mucho la indiferencia de cualquier poblano a quién le contara lo ocurrido. Me ha sorprendido muchas veces que cuando comparto noticias de feminicidios, desaparecidos, abuso de autoridad, la gente que espero que reaccione no lo haga, no como lo espero. ¿Por qué no te ofende? ¿Por qué no te duele? ¿Por qué no te indigna?

He recibido comentarios al respecto que cuestionan mi estabilidad emocional, mi sinceridad, o mi falta de entendimiento. ¿Por qué hacer tanto drama de algo que no te pasó a ti, que no tiene que ver contigo?

Creo que hay situaciones que nos sanzanjan la vida. Después de las granadas en Morelia nada en mi país volvió a verse igual. Creo que me volví hipersensible. Lo político de ahí en adelante significó algo distinto, porque ese evento, ese atentado, fue sólo el inicio de un sinfín de horrores que agobiaron a la gente de mi país. Otro evento fue el nacimiento de mi hija.

Suena obvio, pero quizá no lo hubiera sido tanto si después de quince días de nacida no nos hubiera dicho que “parecía tener rasgos de síndrome down”. Ese día estaba muy soleado, sin embargo después de ver al genetista el calor y la luz desaparecieron por meses para mí. Aún no puedo recordarlo sin llorar. Toda la visión que tenía sobre mi vida y mi futuro, sobre el futuro de mi pequeña familia, se licuó con incertidumbre, rencor y lágrimas. -Es difícil decir esto, ruin, pero creo que odié a cada bebé que naciera “sano” en ese tiempo-. Me fui dando cuenta, afortunadamente, que no se acababa la vida, que no me había convertido en un pez globo de pus, que sí podía volver a tener sueños y metas personales, que el amor sexual no se había extinguido para mí. Lo que sí sucedió es que ya nada de eso volvió a verse igual.

La discapacidad intelectual existe. Sus límites existen. La necesidad de encontrar atajos, rampas, caminos alternos es real, otra forma de pensar, de sentir, de expandirse es posible. Existe el Síndrome Down, el Autismo, el Asperger, la Parálisis Cerebral, la gente con funcionalidad intelectualmente diversa. Existen los padres de esas personas, sus hermanos, escuelas especiales y escuelas inclusivas. Existen entornos que nos hacen sentir abrigados, comprendidos, cómodos. Existen otros en que todo es juicio y condescendencia. Los padres con hijos en esta situación no vemos las cosas igual, no sentimos las palabras igual, el tiempo no nos corre igual, las miradas no nos pesan igual, “la normalidad” significa para nosotros otra cosa.

Honestamente creo que de ahí en adelante mi mundo, mis creencias, mis valores fueron trastocados, expandidos, constreñidos, licuados. El futuro, dinero, profesión, amor, lealtad, miedo, fe, de ahí en más significaron cosas totalmente distintas. Siento ser más paciente y comprensiva para las personas y situaciones ex-centricas, ex-trañas, ex-tremas y más cansada de la gente normal que con su vida normal y mente normal juzga esta locura que se llama vida.

Al ver al mundo con los caleidoscópicos lentes de la discapacidad intelectual, con los rojos del dolor causado por la violencia, fue más fácil adoptar las famosas “gafas violetas” y las gafas psicoanalíticas también resultaron de ayuda. Se me sanzanjó la vida, la vista, el mundo; no puedo aceptar trajes sastre que ya no sean a la medida de cada situación.

A veces pienso que todo esto ha resultado “bueno” intelectualmente y en cuestión de conciencia para mí, otras siento que me expone demasiado el nervio de las emociones. Para mucha gente, incluso alguna que amo, resulto ya demasiado incómoda, y ella a mí. De todas formas esto no es algo que yo eligiera, hasta cierto punto es lo que la vida me ha heredado, y a las herencias solo toca administrarlas de la mejor manera.

 

 

Dany, un dragón no nace para ser amado

Estás a punto de tomar el trono de hierro, nuestra herencia, lo que nos robaron. Has cumplido tus juramentos hermanita: Me hiciste recibir una corona que los hombres tiemblan al recordar. Reuniste los Khalasars y montaste a los dothrakis en grandes caballos de madera  para cruzar el Mar Angosto. Compraste un gran ejército de Inmaculados y pariste dragones. ¿Cumplirás todos tus juramentos?

-Yo soy Daenerys de la Tormenta, de la casa Targaryen, heredera legítima del Trono de Hierro, la legítima reina de los Ándalos y los Primeros Hombres, Protectora de los Siete Reinos, Madre de Dragones, Khaleesi del Gran Mar Verde, la que no arde, Rompedora de Cadenas.

Te has ganado unos cuantos títulos más de lo que yo deseé tener: Madre de Dragones. Ya solamente te queda un dragón, un hijo: el príncipe que cabalga al mundo. Cabalga tan rápido como el viento, sus enemigos sienten pavor y sus viudas lloran lágrimas de sangre. ¿De verdad alguna viuda llora lágrimas de sangre? Te han torcido nuestra historia. “El rey loco” le llaman a nuestro padre y tú lo has creído. Por eso te contienes, le temes al miedo que inspira tu nombre. Temes probar ser la hija del Dragón. ¿Nunca has pensado que tal vez papá era un visionario, que podía ver en lo profundo de las personas y percibír la traición?

-Yo no quiero ser reina de las cenizas. Soy Daenerys de la Tormenta, de la casa Targaryen, heredera legítima del Trono de Hierro, la legítima reina de los Ándalos y los Primeros Hombres, Protectora de los Siete Reinos, Madre de Dragones, Khaleesi del…

Yo creí ser el último dragón. Tú trajiste tres más al mundo y ya has perdido dos. ¿Cómo fue que los perdiste? ¿Por qué aún no te has sentado en el trono? ¿Realmente eres un dragón? Un dragón no es sirviente. Un dragón come león, lobo, ciervo. Perdiste la mitad de tu ejército salvando un reino solitario y deprimente de cabras testarudas y malagradecidas. Si no hubieras sido tan tonta tendrías todos tus dragones, todo tu ejército, los siete reinos. ¿Te enamoraste hermanita? Eso ya había pasado antes, pero Khal Drogo te prometió matar a tus enemigos, destruir hasta las piedras de sus casas, violar a sus mujeres, la esclavitud de sus hijos, te hizo Khaleesi. ¿Qué te ha prometido el lobo? Estás aquí empobrecida y traicionada, tu más grande enemiga te escarnece en el rostro. El Norte y el Valle están a punto de rebelarse. ¿Y tú planeas una conquista pacífica? ¿De verdad eres una Targaryen? ¿No juraste que aquellos que lastimaran a tu gente morirían gritando?

-No quiero ser reina de las cenizas. Soy la Protectora de los Siete Reinos, Rompedora de Cadenas. Juré romper la rueda. Construir un mundo mejor. Liberar el reino de tiranos…

Oh hermanita quieres que te amen. Yo también lo quise. Hubiera dado cada pedazo de mi carne por un poco del amor que tú recibías. Sólo eras la puta embarazada de un salvaje y ya te adoraban. “¿Quién gobierna sin riqueza, temor o amor?” dije y me lancé contra ti. Amenacé a Khal Drogo con arrancarte su hijo del vientre y llevarte conmigo. Siempre pensé que tú creías en mí, que sabías mi valor y que por encima de todos me elegirías a mí. Pero tú, sangre de mi sangre, me traicionaste, aunque éramos los últimos dos verdaderos Targaryen me entregaste a morir. ¿Cómo puedes creer que el mitad lobo-mitad dragón te escogerá a tí? No es un sangre pura, nuestro nombre para él no significa nada, nuestra historia le es horrible. Si tú me robaste mi reclamo al trono ¿crees que él te será leal? Ante los ojos de su gente tú no eres nada. Te mienten, te manipulan, te usan. Pero tú nunca has sido nada, eres la única verdadera Targaryen en el mundo. La última. El último hombre que creía en tí y te amó está muerto. Toda la gente que de verdad te ama está del otro lado del mar o muerta. ¿Quién puede gobernar sin riqueza, temor o amor? Si no te aman, haz que te teman. Dany un dragón no nace para ser amado, nace para atemorizar y someter. Cumple tu promesa. Recupera lo que nos robaron, destruye a tus enemigos, quema ciudades enteras. Tú eres mi hermana, la última dragón. Daenarys de la Tormenta haz que llueva fuego. Toma el trono, es tu legítimo derecho. Derrite el mundo, forjalo otra vez.

 

 

“Soy Daenerys de la Tormenta de la Sangre de la Antigua Valirya y tomaré lo que es mío con sangre y fuego… Tomaremos lo que me fue robado y destruiré a los que me hicieron daño… Vamos a eliminar ejércitos y quemar ciudades desde los cimientos… Nací para gobernar los siete reinos y lo haré”.[1]

[1] Benioff D., Weiss D.B (2011) Game of Thrones <serie de televisión> E.E.U.U. Warner Bross, Television. HBO

 

Tú no sabes nada, Jon Snow

“-¿Qué daño puede hacernos el fantasma de Lyanna Stark que no nos hayamos hecho nosotros cientos de veces?

-… Sólo sé que ella era lo único que siempre había querido, que alguien me la arrebató y que los siete reinos no pueden llenar el vacío que ella dejó” Cersei Lannister y Robert  Baratheon[1]

Quería escribir sobre Khaleesi, -la encomienda es hacer perfiles de los personajes femeninos-, para eso vi otra vez el primer capítulo de la serie, pero me atrapó su sobrino.

Los dos primeros capítulos están llenos de premoniciones y ojeadas al futuro -que ya conocemos-, por ejemplo: Ned Stark ejecuta al desertor de la guardia de noche que huyó por miedo a los caminantes blancos, al cortarle la cabeza la cámara enfoca a Sir Rodrick y justo después a Theon Greyjoy, -sí, al que una temporada después le cortó como en tres golpes la cabeza justamente a Sir Rodrick-. Unas escenas antes el pequeño Rickon le entrega flechas a Jon Snow, un guiño a la siguiente vez que Jon lo vio, lleno de flechas todas de Ramsay. Jon le regala a Arya “aguja” y con ello la ancla a la vida y a la historia de su familia. Jon le da un beso en la frente a Bran de despedida, -igualito al que le da cuando lo vuelve a ver-, y le habla de que cuando despierte podrán ir juntos al muro y cruzarlo, ir más al norte si no le da miedo – uno no puede dejar de pensar en lo cerquita que estuvieron ambos de encontrarse cuando Bran cruzó el muro, en lo mucho que Bran vivió y murió ahí, en la pérdida de Hodor, de Summer, de sí mismo-. Cat echa a Jon de la recamara de Bran con los ojos llenos de odio mientras teje las ofrendas para Los Siete por su hijo en coma, con los mismos ojos que en  la tercera temporada le dice a Talisa, mientras teje ofrendas por sus hijos, que toda la desgracia venida sobre ellos es porque no pude cumplirle a los dioses la promesas de reconocer a Jon como Stark cuando tejió ofrendas por él. Robb y Jon se abrazan a las puertas de Invernalia y Jon le dice que los Stark son difíciles de matar ¿cuántas puñaladas hicieron falta para que Robb por fin muriera, para que Jon muriera? Ned le dice a Jon que le contará de su madre cuando vuelvan a verse, se lo dice con tristeza después de insistir “no llevas mi nombre pero llevas mi sangre”.

“No llevas mi nombre pero llevas mi sangre”. ¿Por qué la mujer en Westeros no puede nombrar? En México las madres solteras nombran a sus hijos con su propio apellido. -Espero que todos los que lean esto ya sepan de quién es hijo Jon Snow-. Entonces ¿vamos a hablar de Jon? Sí, él es el nodo en quién se tejen todo los hilos de esta fantástica historia, no nos damos cuenta al principio pero lo que le dice Jaime Lannister frente a la fragua de Invernalia es trascendente, lo que le dice Tyrion antes, durante y al final de camino al Castillo Negro también. Él es el enemigo que ve en sus pesadillas Robert Baratheon, él es el secreto que manchó el casi intachable honor de su “padre”, el es el lobo blanco, el último improbable dragón, la canción de Hielo y Fuego. Pero el haber escuchado durante toda su vida que era un bastardo logró que no se dieran cuenta de su relevancia. A él lo crió Ned Stark para vivir en bajo perfil, lo mandó a un lugar donde perdería, aunque de manera heroica, todo protagonismo, fue disciplinado bajo la mirada indignada de Cat para ser humilde, servicial, valiente sin sobresalir. Y por eso llegó a ser Lord Commander, el salvador de salvajes, Rey del Norte y el conciliador para hacer una alianza entre las reinas y proteger los siete reinos. Nunca le ha interesado ni el poder ni el reconocimiento, en cada batalla se entrega sin escatimar su vida porque no sabe nada, no sabe cuánto vale, quién es, ni porqué sigue de pie. Mientras otros personajes crecen al empoderarse, él, entre más pequeño se hace así mismo más poder recibe.

Me gusta Jon, mucho más que Aegon, me gusta que no sepa nada, lo vulnerable que se ha visto un montón de veces, como se levanta aunque asfixiándose o congelado; su amor por la verdad, los abrazos que les da a sus hermanas, esa infinita tristeza incrustada en los ojos. Me gusta que sea hijo de Lyanna, la enigmática, rebelde y enamorada chica Stark, de esa mujer cuyo recuerdo ha sido el más peligroso de la historia y, cuya ausencia no puede ser satisfecha ni con los siete reinos.

 


[1] Benioff D., Weiss D.B (2011) Game of Thrones <serie de televisión> E.E.U.U. Warner Bross, Television. HBO

UNORTHODOX, una canción de dolor y bodas

 

La segunda vez que vi esta escena no pude contener el llanto, tampoco la primera. No tenía idea de qué trataba esta canción, parecía Yidis, parecía ritual, religiosa. La voz de Esty es estremecedora desde el principio, pero va escalando en intensidad y potencia. Todas las personas en la sala se ven conmovidos, no sé si algún espectador pudo no estarlo. Su esposo en la serie se ve al borde del llanto. Ella termina en una gran explosión de voz y emociones que sacuden su pequeño cuerpo.

Pensé que era obvio que escogiera una canción religiosa porque era lo único que conocía y dominaba. Pensé en ese canto como el último abrazo definitivo a la fe que la había criado y ahora la rechazaba, después de causarle tanto desgarro. Pensé en su canto como un acto final de discernimiento entre su fe profunda y sus predicadores que se habían convertido en sus verdugos. Pensé que era un decir creo en esto  y rechazo lo otro. Cuando supe qué decía la letra y de qué trata la canción todo cambió. Mi Bon Siach, canción que escoge Esty para su audición, es una canción de bodas.

La traducción en español diría más o menos esto:

Quien entiende el balbuceo de la rosa entre las espinas

y entiende el amor de una novia y la alegría de sus seres queridos

bendiga al novio y a la novia

Es una una bendición que se canta cuando los novios ya están juntos, después de romper la copa, bajo el templete. El rabino invoca al Dios que entiende las cosas tan sutiles como el sufrimiento de una rosa entre sus espinas y la alegría de una novia. El recuerdo muestra un flashback de la serie, el rostro eufórico de Esty cuando por fin rompen la copa en la ceremonia, uno más: cuando le dice a su madre que está a punto de casarse, de iniciar una nueva vida. ¿Por qué esta fugitiva de la fe ultraortodoxa judia, por qué esta esposa que abandonó a su marido huyendo de Nueva York hasta Berlín,  por qué esta mujer que deja atrás su comunidad, familia y hasta forma de vestir, canta esta canción?

 

El balbuceo de una rosa entre sus espinas… Esty para fines prácticos es huérfana. Vive con sus abuelos ancianos; su madre, según se le ha contado, la abandonó a los tres años, su padre es alcohólico y totalmente desinteresando de ella. Escucha con su abuela, a escondidas y en secreto, a Mendelssohn, en secreto toma clases de piano. Ella dice que no es huérfana, pero su casamentera, su tía, le dice que no hay otra forma de llamar su condición, lo único que hay por hacer es casarla, esperar que la familia del hombre que han escogido para ella, no repare en el pasado de sus padres. ¿Esty qué espera, qué desea en esa unión? ¿Una familia? ¿Alguien con quien no sentirse huérfana? ¿Un cómplice con quién su amor por la música deje de ser un secreto? Ella lo dice, quiere una nueva vida.

 

esty novia

 

Quien entiende el amor de una noviaQué hermosa frase. Me hace recordar inevitablemente el Cantar de los cantares:

¿Quién es ésta que sube del desierto como columna de humo,
    Sahumada de mirra y de incienso
    Y de todo polvo aromático? Cantares 3:6

He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa;
    Tus ojos entre tus guedejas como de paloma;
    Tus cabellos como manada de cabras
    Que se recuestan en las laderas de Galaad.

-Sigue una erótica y hermosa descripción rasgo por rasgo de la novia, y un recorrido por dónde el novio quiere ser tocado por su nueva esposa, con una poesía sensual pero a la vez ternísima, la novia es llevada a explorar los recovecos de su amado-

Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía;
Has apresado mi corazón con uno de tus ojos,
Con una gargantilla de tu cuello. 

!!Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía!
!!Cuánto mejores que el vino tus amores,
Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas! Cantares 4: 1 y 10

Y seguir por cada uno de los cantos y poemas de este libro bíblico, lleno de erotismo, amor y sensualidad, es recorrer toda la alegría y amor que nunca tuvo Esty con su esposo devoto de la fe judía. La fe ultraortodoxa en su práctica anula todo el erotismo en la relación marital, rapa a la mujer antes de que se vaya con su esposo, limita el acto sexual a la procreación y lo vuelve una obligación a la fe. Yo creo que Salomón, David y cualquiera de los patriarcas al saber de esto se escandalizarían. Sería muy hipócrita si desde mi posición de cristiana occidental me atreviera a juzgar la fe de estas personas, los protestantes, católicos, y demás llamados cristianos, han hecho con el sexo algo semejante, lo han vuelto tabú, pecado, debilidades de la carne. Han vuelto la maternidad no una bendición sino una carga. Han castigado el cuerpo de la mujer reduciéndolo a un agujero que debe ser penetrado, excluyendo su derecho al placer. Para Esty y todas las mujeres que han sufrido durante siglos este trato, que han sido penetradas sin ser estimuladas, desgarradas, lastimadas, usadas, y digámoslo sin mordernos la lengua, violadas por sus maridos ¿dónde ha estado el Dios que entiende el amor de la novia? ¿Dónde ha estado el Dios que inspiró con su Espíritu Santo el Cantar de los Cantares?

Bendiga al novio y a la novia

“Debes tratar a tu esposo como rey”, “si sigues sin querer lo vas a hacer inseguro”, “te cause placer o no tu obligación es darme familia”. El novio y la novia. Toda la canción habla en perspectiva de la novia hasta este último verso. Tal vez podría se interpretar que a Dios le interesa bendecir al novio con el amor de su novia. ¿Puede haber amor en la desigualdad, en el sometimiento? ¿Puede haber amor entre dos que no son tenidos por iguales en dignidad? ¿Puede haber amor entre dos si encima de ellos hay toda una familia que insiste en romper cualquier complicidad? ¿Puede haber amor si “hacer el amor” es una obligación religiosa, mejor dicho, si aparearse y procrear es una obligación religiosa? ¿No esa práctica destruye cualquier posibilidad “bendición” sobre los novios?

Esty huye. Huye del marido que ya le pidió el divorcio, huye embarazada, deja a su amada abuela ¿deja su religión? ¿deja a su Dios? Sin dinero, educación, familia o contactos busca en Berlín una nueva vida. Busca un nuevo encuentro con la vida, con las personas que había considerado religiosamente sucias, con el sexo y el amor. Busca como último recurso, en una desesperación total, a la madre que la abandonó, sólo para darse cuenta que nunca dejó de ser su madre, que nunca la abandonó. Busca una beca en un conservatorio de música, pero la poca educación recibida en su niñez por su religión hace imposible que esto sea viable. Pero lo intenta y se juega su última pequeña carta, débil carta, cantando una canción de boda Yidis.

Ella en su comunidad no puede cantar. Religiosamente tiene prohibido hacerlo en público. Cantar una canción religiosa frente a un público de gentiles con la esperanza de obtener una beca que la aleje para siempre de su comunidad religiosa, es un acto de rebelión. Cantar una canción de bodas, del rito de la boda, cuando está decidida a dejar para siempre sus votos matrimoniales y a su confundido esposo, podría considerarse cinismo. Se concentra, cierra los ojos y empieza a cantar una canción de bodas, que se supone debería ser alegre, con la amargura de un dolor añejo que estremece. Canta una bendición con la pasión de una plegaria, de un ruego desgarrador. Le canta al Dios sobre el que fue echada desde antes de nacer tal vez por la oportunidad de un nuevo nacimiento, por tener la oportunidad de que ahora sí sea escuchada entre las espinas, de que ahora sí le permita el amor de una novia, de que ahora sí la bendiga. Su voz es pura alma, una explosión del alma. Una oportunidad para que su Dios se manifieste más allá de lo que hasta entonces había sido su religión.

esty río

 

 

 

 

 

DESENFRENADAS, relaciones cuestionadas

He visto la serie en dos ocasiones y las dos me ha conmovido profundamente.

Más allá de lo obvio, -y lo obvio en este caso es que es una serie de entretenimiento, con la suficiente frivolidad para atraer un público entre adolescente y juvenil- presenta varias relaciones que las mujeres mantenemos con nuestro entorno en distintas épocas de nuestra vida, que ya era necesario cuestionar.

rocio desenfrenadas

La relación con las expectativas paternas: Siempre se nos había presentado como saludable y bueno “ser el orgullo” de los padres, ser la “hija buena”, la que sí hizo lo que se esperaba de ella. No recuerdo ninguna serie ni película que cuestionara esto. Desde el Rey León, pasando por Stars Wars, hasta incluso la saga de Harry Potter, hay una gran presión por aceptar el  destino que nos han encomendado nuestros padres o nuestras figuras paternas sustitutivas. La sabiduría de nuestros padres, o abuel@s, -piensese en Moana, Valiente, Frozen, por mencionar algunas-, parece omnisciente: “ellos saben que es lo mejor para nosotras”, “ellos confían que tarde o temprano retomaremos nuestro camino”, “ellos creen que lograremos ser lo que ellos siempre supieron”. El personaje de Rocío ilustra el peso demoledor que a veces suponen las expectativas paternas, la ansiedad que causa saber que estás siguiendo un plan preestablecido y que ya no concuerda con tus deseos, es más que ya no sabes cuáles son tus deseos porque nunca importaron, porque has seguido al pie de la letra, durante toda tu vida, otro plan. El viaje de este personaje es un ir rompiendo todo, -las ceremonias, los horarios, los pactos, los privilegios-, todo lo que no nazca de ella, aunque todo lo que le nace sea caótico y no lleve a ningún lugar, aunque su caminar  sea de cangrejo, o un zig zag de ebrio, es mucho más valiente y valioso, que mantenerse mecánicamente siguiendo el plan del Otro, porque en ese plan el único destino inminente y claro era la muerte.

 

vera y marcela

La relación víctima/victimari@: Vera y Marcela forman un simbionte en esta serie. Cada una en su respectivo extremo de la sociedad: poder adquisitivo, relaciones de sometimiento, abusos sexuales, uso de violencia física/emocional, incluso color de piel, ellas son como el símbolo de Géminis. Vera inicia la serie victimando emocionalmente a quienes considera inferiores, Marcela hace su aparición en la serie defendiéndose de una agresión. En el primer encuentro entre ambas Marcela tiene una actitud suplicante y Vera responde con despotismo, el guionista de la serie fue genial al mostrar como en un segundo las posiciones que parecen inalterables en la vida se pueden invertir, la siguiente escena Marcela apunta un arma a la cabeza de Vera. La serie muestra que cada estrato social tiene sus depredadores y que en muchas ocasiones las víctimas no encuentran otra manera de defensa que convertirse en victimarias, también la necesidad de vivir a la defensiva, imponiéndose, violentando, para  no terminar rota ante la mirada burlona y abusiva de nadie. Sin embargo la relación intensa y cómplice entre ellas nos permite ver el otro lado de la luna: la orfandad y fragilidad, la desesperación, el vacío y la soledad, ese sentir que no hay más camino o más vida sino repetir una y otra vez lo mismo, pero también que la salvación es posible, el huir a mejor puerto, el que sí se puede reinventar otro rumbo y otra vida. Me gusta mucho que aunque parece al final que la “salvada” es Marcela, el juego de cámaras sugiera que salvandola Vera también se salvó.

 

Carlota

La relación con el cuerpo propio sexuado: Esto es una tautología. El cuerpo es sexuado, lo que pasa es que Carlota, a veces, no quisiera aceptarlo. El feminismo le ha dado la plataforma ideológica para no rechazarse, pero convivir con dos amigas con apariencia socialmente catalogada como atractiva la desmorona mucho. Es ágil de pensamiento, solidaria, simpática, pero siempre ve como alguien más bonita estereotípicamente le “roba” los objetos amorosos. Pero eso no es todo, a la hora de exponer sus ideas y creaciones en público ella misma se censura, asfixia su voz, no la considera digna. Y aunque la voz no sea estrictamente parte del cuerpo, qué sexual es. Por esto es que Carly, como le dicen sus amigas, mantiene una relación sexual netamente virtual con un desconocido. Con este amor virtual se permite mostrarse, sin pudor, con toda la exuberancia de su sofocada sexualidad. Es muy difícil para muchas mujeres de cualquier edad y complexión física hacer sonar su sexualidad cuan potente es, se nos ha enseñado tan sistemáticamente por siglos lo que esperan de nuestra apariencia, que nos resulta, muchas veces, casi imposible darnos un lugar decoroso como objetos de deseo y de placer, pero sobre todo, como sujetos de deseo y de placer. Curiosamente la noche en que Carlota se quita la autocensura es exhibido viralmente lo más íntimo de su actividad sexual. Aunque entiendo que no había mucho tiempo para exponer las secuelas de lo que una violación de este tipo puede suponer, y por lo tanto la respuesta del personaje y su remontar tuvo que ser casi inmediata, creo que es valioso que se haya puesto sobre la mesa esta situación: muchas de las chicas que tienen una relación sexual netamente virtual es por timidez y falta de confianza ante un escenario real, por lo tanto es doblemente brutal para su ya débil autoestima el ser traicionadas, abusadas y exhibidas. Es importante recordar que ya existe la ley Olímpia y por lo tanto una manera de que tal bajeza no permanezca impune.

 

desenfrenadas final

La relación entre otras mujeres: Las mujeres hemos sido, históricamente, enemigas y rivales unas de otras, también verdugos, anuladoras, depredadoras. Esta serie lo muestra bien, cada relación desigual entre mujeres tiene resultados devastadores para la posición débil. Creo que la gran propuesta de esta serie es que podemos sanar o por lo menos aceptar lo innecesario de herir a la otra. No siempre se puede estar en paz, no siempre se puede restablecer una relación dañada, no siempre se puede estar de acuerdo, algunas relaciones se dañaron para siempre, pero no todas, hay algunas que pueden sanarse con respeto, haciendo eco al grito que nosotras hemos acallado, aceptando nuestro machismo, el daño que hemos hecho, desenmascarando nuestras intensiones, escuchando. Otras relaciones -entre nosotras- nunca dejarán de ser conflictivas porque estamos vivas aún, y qué bueno. No serán perfectas pero sí pueden ser más estrechas, sí pueden ser más honestas, pueden volverse inquebrantables, pueden ser el barco salvavidas para todas, para algunas. La amistad entre mujeres es un tesoro, la sororidad puede no ser un mito.

Arya Stark nunca será NO ONE

Arya, a las puertas del dios de la muerte, sumerge en el olvido tu ropa, tu nobleza, lo que te resta de infancia, pero guarda la espada. Sin padre, sin madre, con tus hermanos dispersos y tu casa quemada, aférrate al filo del acero, sepúltalo junto al abrazo de tu hermano bastardo, en el eco de la cabeza de tu padre cayendo, en el clamor de los lobos masacrados.

No todas nacimos para ser heroínas. Muy pocas cambiamos las muñecas por pistolas. Siendo honestas la mayoría soñamos con casarnos al crecer no con dirigir un ejército o pelear en él. Amamos a Arya porque su valor y coraje son un diamante extraño, porque casi son un milagro.

Tú eres eso: El deseo de vivir para vengarte, la lista de nombres que recitas para dormir, los rostros que has ofrecido, las vidas que inútilmente has querido salvar. Eres también -y no lo sabes-, la furia de un pez capturado, el amor irrefrenable y letal por una mujer extranjera, el secreto de tu tía moribunda, la respuesta a los rezos negados de tu hermana, el consuelo de sus lágrimas.  En tu nombre se esconde la soledad de tu hermanito abandonado, su corta vida miserable y todas las flechas que le cupieron a su cuerpo.

Quizá lo menos propio que tenemos es nuestro nombre. Nos lo dieron al nacer sin preguntarnos, pertenecemos a una familia que no pudimos escoger, el nombre de nuestro padre nos marca incluso si no nos nombra. Pero a veces es lo único que nos queda, un resquicio de identidad cuando ya ni siquiera nos vestimos como “nosotros”, cuando somos extranjeros en nuestro propio cuerpo. Qué difícil es lograr que ese nombre signifique algo, que valga por sí mismo. Qué terrible ha de ser negarlo, quizá la peor de las traiciones.

Dile al dios de la muerte que hoy no puedes morirte, que hoy no puede matarte. Tienes que regresar a casa. ¿Sabías que ha vuelto a ser tuya? No puedes morir sola al otro lado del mundo, tus hermanos te esperan, ya no se trata sólo de venganza, hay algo más allá que personas por matar. La manada aúlla ¿no la escuchas? Hay esperanza, el invierno ha llegado, es tiempo de reconocerte en el cabello rojo de tu madre que ahora viste Sansa, en la daga justiciera de Bran ¿qué darías por ser la mano y las piernas del cuervo de tres ojos? La manada aúlla y también escupe fuego, debes ser la mano que se extiende para adoptar a los dragones, siempre quisiste montar uno, siempre soñaste pelear y conquistar la vida.

¿Qué es la familia además del nombre, de la dirección geográfica del hogar, sino otra forma de recordarnos? Las diferencias con los padres y los hermanos, las similitudes incluso con los parientes muertos. El lugar donde nuestras peculiaridades son especiales, donde nuestros defectos nos hacen entrañables, donde pertenecemos aunque estemos a miles de kilómetros, eso que vemos al pararnos frente al espejo.

Ha llegado el invierno y también tu momento. Para este tiempo has nacido. No sobreviviste el hambre y la tortura para ser carnicera. No aprendiste a cambiar de rostros para alimentar el templo de ningún dios, no le sirves, no eres una “sin nombre” más. Estás del lado de los vivos, del único bando que realmente importa estar. Por tu venas corre sangre de los primeros hombres, sangre de reyes y visionarios, de defensores, de amantes de la vida. No eres sólo una asesina, te criaron para ser valiente, verdadera, libre y libertadora. Dile al dios de la muerte que llegó el día de matarlo, que nunca le temiste, que tú no tienes miedo.

“-Le dijiste que me matara

-Sí. Pero aquí estás y ahí está ella. Por fin una chica no es nadie

-Una chica es Arya Stark de Invernalia y me voy a casa”[1]

 


[1] Benioff D., Weiss D.B (2011) Game of Thrones <serie de televisión> E.E.U.U. Warner Bross, Television. HBO

Cercei, la reina que nunca quiso redención

Pedir misericordia a la madre frente al gorrión supremo y recorrer el camino de la vergüenza no logra doblegar a todos. Hay personas que no se doblan pero tampoco se quiebran, no todavía.

¿Qué es lo más terrible que le puede pasar a una mujer? Hay mujeres que han vivido en el privilegio, en las cumbres del prestigio social. ¿Es lo mismo ser vendida en matrimonio si te casan con el nuevo rey o con un obrero, si quién te golpea, engaña y humilla es el regidor de los siete reinos o un pordiosero? ¿duele igual? Vemos padecer a Cersei pero no nos duele ¿por qué? ¿Por qué no nos indigna cuando le golpean el rostro, cuando delante de su cara su marido juguetea con prostitutas, cuando es ignorada por él enfrente de más personas?

Cersei amó por años a alguien que amaba a otra. Ama profundamente al único que siempre ha estado ahí para ella, a quién la ha defendido, apoyado, inspirado y deseado con lealtad a prueba de homicidio. ¿Cuántas no hemos querido que nos amen así? Sí, fue infiel pero ¿su marido no lo merecía? Sí, su amor es incestusoso pero ¿podemos elegir a quién amar? Sí, asesinó a su marido pero ¿no la obligaron a ello para defender la legitimidad y vida de sus hijos? Sí, todos sus hijos son hijos de su hermano pero ¿no son hijos del amor? ¿No darías todo, lo posible y lo imposible, lo legal y lo ilegal, por tus hijos, por quién amas?

Dicen que perder un hijo es la muerte en vida para quién lo sufre. Ella ha perdido tres. Y Tyrión, su hermano y más duro crítico, admite que  lo mejor de ella son sus pómulos y que ama a sus hijos. ¿Tú no moverías cielo, mar y tierra, si tuvieras el poder, para vengar a tus hijos? La venganza contra Ellaria Sand es uno de los momentos más hermosos de la serie. Totalmente personal, sensual, sentido. El amor por su hija, el amor que una madre puede tener por su bella, pequeña y dulce hija, merece la más exquisita de las venganzas. ¿Por qué no nos causa empatía?

Hay personas que nunca serán la víctima perfecta. Que nunca, padezcan lo que padezcan, lucirán dignas de lástima. Personas que imposiblemente ante la adversidad se ven más bellas, que no se debaratan como la gente común, que aún desgarrados están por encima de todos. Esas personas nos parecen inadmisibles. Amamos a los débiles, no tan débiles pero sí lo suficiente para compadecerlos; a esos que podemos abrazar y cubrir ante el horror; a esos que  podemos defender porque nos necesitan. Por eso odiamos a Cersei, tiene más recursos, más trampas, más carácter y furia que cualquiera en la serie, nunca se queda desamparada.

Decía que hay personas que nunca alcanzarán la redención. En el transcurso de la serie hemos visto a varios redimirse, tener una crisis existencial, arrepentirse, cambiar el rumbo y lograr la absolución ante los ojos de los demás y sí mismos. Eso con Cersei nunca pasará. Ella ha decidido no arrepentirse de su vida. Todo cuanto ha hecho ha sido por amor. Tuvo el valor de decirle a su padre que era amante de su hermano, tuvo los ovarios de ir con él, con Jaime y decirle te elijo a ti. Afrontó la humillación de caminar desnuda frente a la chusma que la odiaba para regresar a su posición. No vaciló en incendiar el septo y a toda la corte por salvarse. Se coronó como reina encima de los cadáveres y las ruinas. Ante la amenaza toma la espada y nunca ofrece el cuello. ¿Por qué ahora ante la reina de los dragones y su amenazante fuego actuaría distinto?

 

La redención es para los que se equivocan, ella nunca lo ha admitido. Por eso la odiamos, nos causa miedo lo irreductible; queremos que sangre y llore y no nos otorga el gusto, queremos que se venza y acobarde pero está dispuesta a sacrificar todo lo que ya no tiene para seguir retando a cualquier enemigo a los ojos. Al final como dice Héroes “la muerte será un adorno que podrá al regalo de su vida” y estoy segura de que morirá con la corona bien puesta, la cabeza bien erguida.